domingo, 26 de septiembre de 2010

grisasea

Cuando amanece y los primeros rayos del sol intentan luchar en contra de toda esa neblina que cubre la ciudad, una suave llovizna amenaza con no parar y la indiferencia que azota todos los lugares sobre la faz de la tierra.
Junto a una escalera tendido sobre el suelo frío y sin mucho abrigo se encuentra un pequeño de alrededor de 5 años vendiendo chocolates y otros dulces para poder subsistir.El corazón me da un vuelco de 360 al saber que yo me dirigia a esa hora a dormir despues de una noche tan agitada, tan cansada de tanto trabajar y fue cuando esa imagen tan fuerte perturbo mi alma y me hizo reflexionar durante mi trayecto de regreso. Las personas muchas veces nos quejamos de no disfrutar la vida como se debe, cuando en realidad lo unico que hacemos es pasar el rato.Pensemos en un momento en ese pequeño que a su tan pequeña edad pasa por cosas que no se las merece.
Pongamos atención a la vida y aprendamos a vivir sin lamentos, aceptando que cada cosa en esta vida sucede para algo y volvamonos artifices de nuevas hazañas para que este lugar este libre de tanta injusticia.

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